El paleontologo
Y el palentólogo, excavó, excavó y excavó. No halló nada.Triste y cansado solo tuvo fuerzas para dirigirse a su carpa y echarse a dormir. El cálido viento nocturno lo arrulló. Cuando despertó se dirigió al lugar de la excavación, miró hacia adentro... el dinosaurio estaba allí!
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